Prestige

Información sobre la catástrofe
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Documentos
  • Comunicados oficiales sobre el tema prestige
  • Testimonios de voluntarios que me han llegado

  • Blogalia

    Blogalia

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    Enlaces de referencia sobre el tema


    Prestige: exigimos responsabilidades

    Información importante para voluntarios

    La opinión de los científicos

    le-cedre/

    La web de la Xunta

    Universidad de Vigo

    http://www.accede.org

    Vieiros (En gallego)

    Adega (En gallego)

    Burla negra

    Especial de La voz de Galicia

    Plataforma Nunca Mais

    SEO BirdLife


    Enlaces a webs cercanas al desastre


    Un poco de humor negro

    Portal U-Lo

    A Contrafío

    La Web de Escabeche

    Una web de Mugardos

    DesastrePrestige

    Web fotográfica: prestige.webhop.info

    Una web de un instituto de Ribeira, el IES Leliadoura

    Inicio > Documentos > Voluntarios

    Otros aterradores relatos de descoordinación rayando la tomadura de pelo

    Mi historia entronca con la anterior.
    El Viernes por la mañana llamo al número 900 para ir de voluntario el Sábado,
    después de 8 minutos pidiéndome que les diga hasta el nombre de mi perro
    consigo inscribirme junto a un amigo. Nos convocan para el Sábado a las 9
    en la cofradía del Pindo. Acudimos puntuales pero no llegan nadie hasta las
    10, nos dicen que no saben nada de nosotros y que no nos pueden coger que
    lo intentemos en Carnota. Una vez en Carnota, nos ponen en contacto con dos
    personas de la Xunta, que después de pedirnos nuevamente los datos nos llevan
    a junto la gente del concello, y como en mi caso ya había ido alguna veces
    antes a recoger fuel, me nombran coordinador de un grupo de Murcia de 47
    personas que van a enviar al Pindo. Allá nos vamos mi colega y yo camino
    del pindo a limpiar chapapote, a la media hora llega una técnica de tragsa,
    a la que yo conocía de veces anteriores y nos dice que va a traer ella a
    otro grupo de 50 murcianos, éstos de Murcia capital, los desembarca y la
    hora la chica de Tragsa desaparece misteriosamente. Yo y mi coleguita nos
    quedamos a cargo de 100 voluntarios de Murcia en la playa del Pindo. A las
    3 de la tarde enviamos de vuelta a Carnota, como nos habían indicado, al
    primer grupo. Vuelve la chica de Tragsa y le dice a su grupo que dejen de
    limpiar, les da un par de indicaciones rápida y se va. Allí nos quedamos
    mi coleguita y yo desempaquetando a los otros 50 murcianos, recogiendo los
    barreños, echándoles arena, poniendo a salvo el material y recogiendo la
    basura. Fin de la historia. Sólo dar las gracias a los voluntarios, como
    éstos murcianos que a pesar de la incompetencia, en mi opinión intencionada,
    de nuestros políticos siguen viniendo a Galicia a echar una mano con el chapapote.

    MAREA NEGRA EN LA COSTA GALLEGA

    El baile del voluntario sin playa
    carlos pardellas Voluntarios de Murcia raspan el fuel de las rocas, ayer,
    en un playa de la ría de Camariñas.
    nacho mojÓn - camariñas

    La maquinaria para coordinar voluntarios -ahora pilotada por la conselleira
    de Asuntos Sociais, Corina Porro- vuelve a rechinar. Las carreteras de la
    Costa da Morte se convirtieron este fin de semana en un laberinto por el que
    deambularon autobuses cargados con expediciones llegadas desde Levante o
    el País Vasco, desorientados al comprobar como nadie les esperaba pese a
    haber telefoneado para confirmar sus destinos.

    ''Cuando salimos de Murcia todo estaba listo. Al llegar no estábamos apuntados
    en ningún parte. ¡Habíamos desaparecido!'', se queja desesperada Julia Vizcaíno,
    estudiante de 23 años y una de las coordinadoras del grupo de medio centenar
    de murcianos a los que les ha faltado poco para regresar a sus hogares sin
    oler siquiera el chapapote del Prestige.

    Después de un viaje de mil kilómetros hasta Galicia, llegaron a Santiago
    el sábado a primera hora de la mañana. Tras un rápido desayuno, el autocar
    arrancó rumbo a Laxe, el punto que les habían adjudicado para retirar el fuel.
    ''No tenían constancia de nosotros y nos dijeron que nos fuéramos a Carnota,
    a ver si allí'', cuenta Paula Herrero, de 23 años y otro de los miembros
    de esta expedición del sur. Tampoco estaban avisados en ese ayuntamiento y
    el grupo comenzaba a impacientarse al ver como la primera de sus dos mañanas
    se esfumaba.

    Entre protestas y ruegos consiguieron hacerse un hueco en los arenales de
    O Pindo. Ya tenían playa aunque, al estar fuera de la lista de invitados,
    tampoco contaban con ellos para el reparto de los equipos o de la comida.
    Nuevos contratiempos y retrasos. El resultado: ''Empezamos a limpiar casi
    a las dos del mediodía. ¡Mil kilómetros, para trabajar dos horas!'', se queja
    indignada Paula, que volverá a Murcia sin saber muy bien si animar o echar
    atrás al que le pregunte cómo andan las cosas por Galicia.

    El domingo a la mañana se les garantizó que esta vez no habría ningún tipo
    de error y que se contaba con ellos en Camariñas, una ría en la que aparecieron
    nuevas manchas este fin de semana. Al llegar se dieron de bruces con las
    mismas frases. ''Los de Medio Ambiente nos dijeron que no contaban con nosotros'',
    recuerda Paula, a la que aún no se le ha quitado la cara de desconcierto.
    Para calmar a un grupo fuera de sí ante lo que cogía trazos de ser un fin
    de semana perdido, uno de los técnicos comentó que, aunque no aparecían en
    la lista, venían bien ya que había fallado un autobús de Santiago. ''¡Menos
    mal, nos libramos de volver a subir a Carnota!'', suspira aliviada Paula.

    No fueron los únicos atrapados por la descoordinación. Suerte similar corrieron
    los cincuenta vascos llegados desde Bilbao a Santiago, a los que se les paseó
    por Laxe, Camariñas, Camelle, Camariñas de nuevo hasta conducirlos a la playa
    de Lago Norte. ''Te sabe muy mal que cada uno te tome el pelo de una manera
    diferente. ¿Venir para que te mareen?'', duda Ainara Gorrotxategi, vecina
    de Derio de 21 años.

    ''El pobre chófer ha tenido que conducir bastante más horas de las permitidas.
    ¡Anda que si lo pillan!'', comenta Ainara meneando la cabeza. Dice haberse
    sentido abochornada al tener que explicar a los voluntarios, en especial a
    los de más edad, por qué no conseguían bajar del autobús de una vez.

    ''Hemos tenido tiempo de ver la primera parte del Señor de los AnillosŽ y
    los vídeos de Faemino y Cansado'', se mofa Alba Baz, de 28 años, intentando
    recuperar el humor al haber logrado pisar el chapapote.


    Fuel en el vientre de la costa

    carlos pardellas Tres jóvenes de Bilbao, con la frase ''Bigotes, limpia
    el chapapote'' escrita con fuel en su traje.
    A simple vista, las tareas de limpieza parecen haber dejado en buen estado
    la playa de Lago Norte, una de las más contaminadas de la ría de Camariñas.
    Si se coge un puñado de arena, aparecen grumos minúsculos de fuel-oil mezclados.
    Nada que ver ya con las pringosas imágenes de las primeras semanas. Sin embargo,
    un grupo de voluntarios se encarga de abrirle bien los ojos a quienes dan
    por hecho la parte más dura del trabajo.

    Dos jóvenes madrileños clavan sus palas, levantan la arena y destapan lo
    que parece uno de los extremos de una enorme placa compacta de petróleo. La
    desmenuzan para arrancarla en pedazos y van arrojando a los capachos bloques
    del tamaño de ladrillos. El mar ha enterrado el hidrocarburo bajo un grueso
    manto de tierra, ocultándolo a la vista de los voluntarios y de las cámaras,
    que recogen la imagen falsa de un arenal recuperado.

    Los técnicos de la compañía Tragsa y de Medio Ambiente han dado orden a
    los voluntarios de que el crudo enterrado no lo toquen y que se ocupen de
    recoger las pequeñas pelotas de fuel desperdigadas entre las algas y los juncos.
    ''Dicen que traerán unas máquinas, que si lo sacamos nosotros tardará más
    en volver a crecer la vegetación'', explica no demasiado convencida de estas
    razones Ainara, una voluntaria del grupo de Bilbao.

    El fuerte viento que mueve sin cesar la arena de la playa entorpece la retirada
    del combustible durante los primeros día de enero y febrero, dos meses que
    la gente del mar teme por su mal tiempo.

    © 2002 akin